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DECLARACIÓN DE PAZ

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DECLARACIÓN DE PAZ

                                   

Fue hace 73 años, un lunes por la mañana, igual que hoy. Con el sol de pleno verano ardiendo, Hiroshima iba a comenzar un día normal. Por favor, escuche lo que digo a continuación como si usted y sus seres queridos estuvieran allí. A las 8:15, hay un destello cegador. Una bola de fuego de más de un millón de grados Celsius libera una radiación intensa, rayo calorífico y luego, una tremenda onda explosiva. Debajo de la nube de hongo extendida, muchas vidas inocentes se apagan cuando la ciudad es devastada. "¡Estoy ardiendo! ¡Me muero!" De debajo de las casas derrumbadas, los niños gritan a sus madres: "¡Agua! ¡Agua, por favor!" Se oyen los gemidos y sollozos de los moribundos. Hay un hedor nauseabundo de las personas en llamas y las víctimas deambulan como fantasmas con la carne roja pelada. Una lluvia negra cayó por todas partes. Las escenas del infierno grabadas en sus memorias y la radiación que consume sus mentes y cuerpos son aún ahora causa de agonía para los hibakusha (víctimas de bombas atómicas) sobrevivientes.

A día de hoy, en todo el mundo hay más de 14.000 ojivas nucleares, lo cual aumenta la probabilidad de que lo que vimos en Hiroshima después de la explosión ese día regrese, intencional o accidentalmente, sumiendo a la gente en la agonía.

Los hibakusha, desde su conocimiento íntimo del terror de las armas nucleares, están alzando su voz de alarma contra la tentación de poseerlas. Año tras año, a medida que disminuye la cantidad de hibakusha, resulta cada vez más crucial escucharlos. Un hibakusha que tenía 20 años dice: "Si se usan armas nucleares, todos los seres vivos serán aniquilados. Nuestra hermosa Tierra quedará en ruinas. Los líderes mundiales deberían reunirse en las ciudades bombardeadas con bombas atómicas, hacer frente a nuestra tragedia y, como mínimo, establecer un camino hacia la liberación de las armas nucleares. Quiero que los seres humanos se conviertan en buenos administradores de la creación capaces de abolir las armas nucleares". Pide a los líderes mundiales que centren su razón y su visión en la abolición de las armas nucleares para poder atesorar la vida y evitar la destrucción de la Tierra.

El año pasado, el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a ICAN, una organización que contribuyó a la formación del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares. Consiguientemente, el espíritu de los hibakusha se está extendiendo por el mundo. Por otro lado, ciertos países están proclamando descaradamente un nacionalismo egocéntrico y modernizando sus arsenales nucleares, reavivando las tensiones que se habían aliviado con el final de la Guerra Fría.

Otro hibakusha que también tenía 20 años hace esta apelación: "Deseo que nunca vuelva a ocurrir una tragedia semejante. Jamás debemos permitir que los nuestros se desvanezcan en el olvido del pasado. Anhelo desde el fondo de mi corazón que la humanidad aplique su sabiduría para hacer de la Tierra un lugar rebosante de armonía". Si la familia humana olvida la historia o deja de mirarla directamente, podríamos cometer nuevamente un terrible error. Esa es precisamente la razón por la que debemos seguir hablando de Hiroshima. Los esfuerzos para eliminar las armas nucleares deben continuar basados en acciones inteligentes de líderes de todo el mundo.

La disuasión nuclear y los paraguas nucleares ostentan el poder destructivo de las armas nucleares y buscan mantener el orden internacional al generar miedo en los países rivales. Este enfoque para garantizar la seguridad a largo plazo es inherentemente inestable y extremadamente peligroso. Los líderes mundiales deben tener esta realidad grabada en sus corazones mientras cumplen fielmente la eliminación de los arsenales nucleares, que es una obligación legal en virtud del Tratado de No Proliferación Nuclear. Además, deben esforzarse por hacer del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares un hito en el camino hacia un mundo libre de armas nucleares.

Nosotros, la sociedad civil, deseamos fervientemente que la disminución de las tensiones en la península de Corea avance a través de un diálogo pacífico. Para que los líderes tomen medidas valientes, la sociedad civil debe respetar la diversidad, generar confianza mutua y hacer que la abolición de las armas nucleares sea un valor compartido por toda la humanidad. La Red de Alcaldes por la Paz, ahora con más de 7.600 ciudades miembro de todo el mundo, se enfocará en crear ese ambiente.

Pido al gobierno japonés que manifieste el magnífico pacifismo de la Constitución de Japón en el movimiento hacia la entrada en vigor del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares desempeñando su propio papel, conduciendo a la comunidad internacional hacia el diálogo y la cooperación para un mundo sin armas nucleares. Además, exijo una expansión de las "áreas de lluvia negra" junto con una mayor preocupación y una mejor asistencia para las muchas personas que sufren los efectos mentales y físicos de la radiación, especialmente los hibakusha, cuya edad promedio ahora es más de 82 años.

Hoy, renovamos nuestro compromiso y ofrecemos nuestras sinceras oraciones a las almas de todas las víctimas de la bomba atómica. Junto con Nagasaki, la otra ciudad bombardeada con una bomba atómica, y con las personas de todo el mundo, Hiroshima se compromete a hacer todo lo que esté a nuestro alcance para lograr una paz mundial duradera y la abolición de las armas nucleares.

6 de Agosto de 2018

Kazumi Matsui
Alcalde de Hiroshima
Traducción: Ability InterBusiness Solutions, Inc.

 

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