1. Urgencias de guardia
  2. Lugar de refugio

Iniciar el texto

DECLARACIÓN DE PAZ

  • Mostrar la página para imprimir.
  • Volver a la página ordinaria.
  • Imprimir esta página

DECLARACIÓN DE PAZ

6 de Agosto de 2017

Amigos, tal día como hoy, el 6 de agosto de hace 72 años, a las 8:15 de la mañana, un “mal absoluto” rasgó el cielo de Hiroshima. Imagínense lo que ocurrió por debajo de esa gran nube hongo extendida enormemente. En primer lugar, la Pikaráfaga de luz deslumbrante, con una radiación terrible y rayos caloríficosy el Dontemblor de la tierra y vientos de explosión. Luego la oscuridad y, tras ésta, lo que aparece es una escena estremecedora con innumerables cadáveres carbonizados y tumbados esparcidos por doquier, en tal estado que no es posible siquiera distinguir si se trata de hombre o mujer. Entre ellos, personas casi desnudas con la piel derretida y desprendida del cuerpo, con el pelo chamuscado y la cara ensuciada de negro, andan sin rumbo fijo entre las llamas ardiendo pidiendo agua. El río que corre a su frente está repleto de cadáveres flotantes y su orilla está cubierta de personas semidesnudas quemadas que no pueden dar ni un paso. Es un infierno viviente. La bomba atómica,“mal absoluto”, por debajo de la nube hongo, se llevó la vida de personas inocentes de manera horrorosa. Los que apenas se salvaron de la muerte se quedaron marcados con profundas lesiones mentales y físicas, así como con los efectos secundarios de la radiación tan perjudiciales para la salud. Vieron sus vidas gravemente trastornadas a lo que se unieron las discriminaciones y prejuicios sociales que tuvieron que soportar.

 

Este infierno no es algo que pertenezca al pasado. Mientras que sigan existiendo armas nucleares y los gobernantes sigan aludiendo a su uso, puede surgir el mismo infierno en cualquier momento. Usted podría convertirse en sufridor de dicha crueldad.

 

Precisamente por eso, les ruego a todos ustedes que escuchen la voz de las víctimas de las armas nucleares hibakusha. Un hombre que por aquel entonces tenía 15 años dice : “Al recordar a los amigos y conocidos que perdieron su vida en el infierno, no puedo, aún ahora, soportar mi sentimiento de pena.” Y nos pregunta : “Agradecer por estar vivos y tener una relación cariñosa y respetuosa con los demás, ¿no sería un paso para poder lograr la paz en el mundo?”

 

Otro hibakusha , entonces un chico de 17 años clama : “Para prevenir la destrucción de nuestro planeta, quiero pedir a los líderes de los países poseedores de armas nucleares que hagan todo el esfuerzo posible por eliminar cuanto antes las bombas atómicas e hidrógenas sin contar con la disuasión nuclear y por preservar nuestro irreemplazable planeta para las generaciones futuras.”

 

Amigos, esta apelación a la “conciencia” así como a la respuesta “sincera” de los gobernantes se fundamentan en las experiencias de los hibakusha. Hagamos nuestra esta petición y extendámosla por el mundo, tanto el actual como el de las próximas generaciones.

 

Quiero pedir sobre todo a los gobernantes que respeten mutuamente sus diferencias y se esfuercen de manera “sincera” por superar las diferencias. Para poder hacerlo posible, es importante reconocer aún más la inhumanidad de las armas nucleares, considerar las perspectivas de otros países y tomar conciencia de la obligación de crear un mundo de convivencia.

 

La sociedad civil no sólo sabe suficientemente bien que las armas nucleares no sirven para nada en lo que se refiere a su propia seguridad sino que también se da cuenta del riesgo que supone realizar el control de los materiales nucleares. Hoy en día una bomba es varios miles de veces más poderosa que la de hace 72 años. Cualquier uso de estas armas nucleares podría llevar al infierno al mundo entero, es decir, no solamente a los países enemigos sino también a los que las usan. Es una actitud indiscutible para los seres humanos. Podemos decir rotundamente que la posesión de armas nucleares no es más que una inversión enorme que pone en riesgo a toda la humanidad.

 

Actualmente, más de 1,7 millones de personas de todo el mundo visitan cada año el Parque Memorial de la Paz. Deseo fervientemente que aún más personas visiten nuestra ciudad para conocer la memoria viva de la bomba atómica y escuchen los testimonios de los hibakusha. Espero que sepan lo que ocurrió por debajo de esa nube hongo, que compartan el deseo de los hibakusha de eliminar las armas nucleares y que transmitan su “empatía” a todo el mundo. Sobre todo a los jóvenes, les ruego que visiten Hiroshima y expandan a su círculo de amistades los horrores de lo que aquí ocurrió como embajadores para la abolición nuclear. Les prometo que Hiroshima seguirá ofreciéndose como un lugar donde la gente de todo el mundo pueda hacer intercambio y desarrollar acciones para este mismo objetivo.

 

La Red de Alcaldes por la Paz, organización bajo la iniciativa de Hiroshima, ya tiene más de 7,400 ciudades miembros. Brindamos apoyo, a la sociedad civil, para crear un ambiente que traspase fronteras donde los gobernantes de todo el mundo puedan desplegar actividades “sinceras” de acuerdo con su “conciencia” a fin de eliminar las armas nucleares.

 

El pasado mes de julio, 122 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas, excepto los poseedores de armas nucleares y los que descansan en paraguas nucleares, adoptaron el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares y manifestaron su determinación inequívoca de abolir estas armas. En estas circunstancias, cada país tendrá que desarrollar actividades para lograr “un mundo sin armas nucleares”.

 

La Constitución del Japón declara: “Nosotros, el pueblo japonés, comprometemos nuestro honor nacional en el cumplimiento de estos altos ideales y propósitos con todos nuestros recursos.” Precisamente por eso, el gobierno japonés, para manifestar el pacifismo estipulado en la Constitución, tendrá que esforzarse en serio por hacer un papel de intermediario entre los países poseedores y los no poseedores de armas nucleares para facilitar la ratificación del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares. Al mismo tiempo, pedimos al gobierno japonés que muestre mayor compasión no sólo hacia los hibakusha, cuya edad media supera los 81 años, sino también hacia muchas personas que todavía en este mismo momento, siguen sufriendo los efectos de la radiación, y les presten una mayor asistencia solidaria. Solicitamos, en particular, ampliar las “áreas de lluvia negra”.

 

Hoy, en este momento, ofrecemos nuevamente nuestras más sentidas condolencias por las almas de las víctimas de la bomba atómica y nos comprometemos a unir fuerzas con las personas de todo el mundo para conseguir la abolición de las armas nucleares, “mal absoluto”, y la construcción de una paz mundial duradera.

                                         Kazumi Matsui

                                     Alcalde de Hiroshima

Traducción: Inter Group Corp.

Para ver los documentos anexos, algunas veces es necesario el Software Viewer. Para más detalles vea por favor Ver Viewer.

Para más información referente a esta página dirigirse a:

市民局 国際平和推進部 平和推進課
Teléfono:082-242-7831 /  FAX:082-242-7452
Correo Electrónico:peace@city.hiroshima.lg.jp